Dada la gran importancia de lo visual en el cómic, resulta lógico pensar que para hacer cómics es imprescindible saber dibujar "bien".

A este respecto, surgen varias cuestiones: ¿qué se entiende por "dibujar bien"? ¿Hasta qué punto es importante?

En el podcast /home/jota/code/transmediacomic.com/refs:Pictopía #3: Dibujar "bien" / dibujar "mal", Gerardo Vilches y Roberto Bartual construyen un punto de partida perfecto para reflexionar sobre este asunto

En general, se tiende a afirmar que un dibujo (o una pintura) está "bien hecho" cuando es fiel a la realidad. Como bien apunta Juanjo Sáez, esta es la razón de que haya cierta unanimidad en considerar a Dalí como "bueno". A diferencia de Miró o Picasso, que suelen ser apreciados "de verdad" por un público mucho más reducido (aunque, obviamente, "todo el mundo" diga que son unos genios estupendos, para no ser tachados de incultos). En cualquier caso, la fotografía le quitó gran parte del sentido al intento de parecerse al máximo a la realidad.

En esta escuela coincidimos con Mauro Entrialgo en que "dibujar bien" es conseguir el objetivo que hay detrás de cada dibujo. De forma general, entendemos que los dibujos en los cómics tienen que narrar, por lo que (en este contexto) el factor clave para que el dibujo esté bien hecho es que sea lo más claro posible, que se entienda fácilmente, que ayude a contar la historia.

Juanjo Sáez apunta que las obras de arte tienen que plantear un problema e intentar dar alguna respuesta. En este sentido, la calidad de una obra de arte depende de la calidad de la pregunta y de la de la respuesta.

El dibujo no debe ser un obstáculo para hacer cómic:

(...) Todo comenzó en una reunión de l'Asociation en 1990, cuando veo las primeras páginas del "Galérien" de Stanislas. Su tamaño simple y constante de tres por cuatro, así como su lado folletinesco e improvisado me da envidia y me anima a hacer lo mismo. Solo que no se como dibujar (...)

(Lewis Trondheim))

Sin "saber dibujar", Lewis se lanzó a crear su primera obra, "Lapinot et les carottes de Patagonie", con una extensión de... ¡500 páginas! Este es un buen ejemplo de la importancia de "hacer": el mismo proceso de sacar adelante esas 500 páginas le sirvió para mejorar progresivamente su dibujo y sus habilidades de comunicación visual

A efectos prácticos, "saber dibujar" tiene más que ver con "saber fijarse" que con tener una técnica estupenda. Por ello, animamos al estudiante a que no se agobie por sus habilidades a día de hoy. Cualquier persona, desarrollando su propia creatividad, puede hacer cómics. Con las asignaturas pertinentes tendrá oportunidad de ir mejorando su técnica, que como el conocimiento, es importantes.

El oficio ("craftmanship") es un "orgullo por pulir los detalles", y es un factor clave de "dibujar bien"

El debate de hasta qué punto es importante dibujar bien es bastante antiguo. Un ejemplo conocido es la discusión "Craft is the enemy" en "The comics journal". Nosotros entendemos que todos los que participaron llevan su parte de razón: para aprender hay que usar las habilidades de las que se disponga en cada momento, y no utilizar la excusa de "aún no sé hacer tal cosa" para quedarse paralizado. El resultado final dependerá de muchos factores, pero incluso aunque nos quede un cómic "malo", habremos progresado. El camino fácil siempre te lleva a lo que ya sabes. Para llegar a ser un gran artista hay que correr "riesgos" y perder el miedo al fracaso. La técnica por sí sola no vale nada. Sin creatividad, sensibilidad, intuición... sólo queda virtuosismo vacio.

"Los artistas tienen que hacer lo que no saben hacer" (Eduardo Chillida)

El buen dibujo sirve a su objetivo. En muchas historias, un objetivo primordial es la espectacularidad, hasta el punto de que el público la da por hecha. Así, en un "típico" cómic de superhéroes no funcionaria un dibujo esquemático, basado en monigotes. Lo mismo sucede con otros géneros, como es el caso de "Los muertos vivientes". La historia no funcionaría igual si los zombies estuviesen dibujados con un estilo caricaturesco. Lo cual no implica que la historia no funcione. Un buen ejemplo es la historia de superhéroes integrada en "VIP", de Felipe Almendros. Está dibujada de forma bastante atípica, pero funciona (como historia). A nivel de ventas en el mercado de "cómic de masas" americano probablemente no funcionara tan bien (o tal vez sí). En cualquier caso, lo visual debe estar sujeto más a los objetivos (directos o indirectos) del autor, a su intención, que a una apariencia condicionada por determinados cánones estéticos.

Como bien dice Jim Woodring en la citada discusión, "el oficio es control, es la habilidad de crear conforme a las intenciones que uno tenga, y no a pesar de las propias limitaciones". Hay que trabajar y practicar para desarrollar las propias habilidades, hasta que alcancemos un nivel en el que podamos dibujar satisfactoriamente lo que nuestra historia demande. Sea en un estilo simple y caricaturesco, o sea en un estilo denso e hiperrealista.

Otro factor importante a la hora de dibujar son los recursos y los condicionantes. Volviendo al ejemplo de "Los muertos vivientes", resulta fácil criticar ciertas viñetas en las que la cara del personaje se ve rara, como que "no parece él", y achacarlo a que el dibujante "no sabe dibujar". Pero, no hay que olvidar que se trata de una serie mensual, lo cual implica que ese "mal dibujante" tiene que entregar las páginas acabadas en unos plazos muy ajustados. Nosotros lo vemos como un gran dibujante, ya que es capaz de dibujar páginas de una calidad buena y constante respetando las fechas de entrega. Otros artistas quizá fueran capaces de dibujar las páginas "mucho mejor"... y seguramente el propio Charlie Adlard también, si pudiera dedicar mucho más tiempo a cada viñeta.

En resumen, como bien dice Scott McCloud: "para aprender nuestro oficio, no hay forma de saltarse el trabajo duro. Pero el trabajo duro no basta: nadie llegó a la luna convirtiéndose en un escalador realmente bueno". Una vez dominada la técnica, hay que desaprenderla: "a veces tengo la sensación de que para llegar a un buen trabajo artístico, más que aprender hay que desaprender, liberar esa parte innata y salvaje del hombre" (Juanjo Sáez, "El arte"

Para saber más...

  • "Yo, otro libro egocéntrico" (Juanjo Sáez, 2010)
  • "Modern Cartoonist", de Daniel Clowes